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Conservando
el carácter
de las antiguas plazas castellanas de soportales planos, encontramos en
Torija estos dos claros ejemplos conservados de manera casi intacta a
pesar de los años. En la Plaza de la Villa destaca el planteamiento radial
del pavimento empedrado con canto rodado, en torno a la fuente de piedra
ubicada en el centro de la limpia explanada. Alrededor árboles que juntan
sus ramas formando un triángulo cerrado que flanquea el
interior de la plaza y da sombra a los bancos situados en sus vanos. Todas
las casas que conforman la plaza tienen soportales planos que dan al conjunto
una uniformidad al más puro estilo castellano. El Ayuntamiento, de reciente
construcción, conserva la misma estructura con dos pilares cilíndricos
de piedra de gran envergadura.
Comunicada
con la Plaza de la Villa por una estrecha callejuela de gran encanto,
que lleva el nombre del poeta José María Alonso Gamo, ascendemos a la
Plazuela, tal vez el rincón más acogedor del municipio. En un reducido
espacio, aprovechando el ábside rectangular de la iglesia donde figura
un poema a la villa compuesto por el ilustre poeta, se concentran un buen
número de viviendas que mantienen una estructura arquitectónica uniforme
con columnas, de piedra y madera, que sostienen los soportales castellanos
con un entrañable estilo popular de corte barroco.
    
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